Nota de la dirección.- De estas dos que conste que nos hacemos participe.( sin que sirva de precedente ehhh
Patricia:

Antes que nada, darle las gracias a Teofila Martínez, pues por ella soy una más de esos gaditanos que viven fuera, y por eso, estoy aquí escribiendo.

“¿Cómo se vive el Carnaval desde fuera?”, esa es la pregunta que me hizo Serafín. Pues como Navidad, Semana Santa, Año nuevo…igual que todas las fiestas, diréis…Si, puede decirse así. Es muy duro estar fuera de casa, sin el calor de tu gente cerca. Los que estéis en mi situación lo sabréis. Pero el Carnaval es distinto.
Nací en el Barrio Santa María y, desde pequeña, mi madre me cantaba coplas de Carnaval. Crecí con Raza Mora, Los Charrúas, Quince Piedras… Desde que tengo uso de razón, en casa siempre ha estado presente. Recuerdo las noches pegadas a la radio hasta tarde, escuchando carnavales y grabando las comparsas, chirigotas, cuartetos… para, al día siguiente, escucharlos camino del instituto. Las charlas con los amigos de los rumores, de las nuevas letras, de los autores. Esas finales del Falla, en casa, con mis hermanos y amigos, planeando quién se quedaba atento al vídeo por si nos quedábamos dormidos, comiendo todas las chucherías habidas y por haber en las barracas… esas erizadas, esos dominguitos de coros, esas Ilegales( ole, ole y ole), el gentío por esas callejuelas de mi Cádi…Son tantas cosas, que no me cabría ni en el mejor disco duro de la historia.
Y ahora, me veo aquí, a más de mil kilómetros de distancia, que lo único que escucho de Carnaval es lo que tengo en mi ordenador, lo que me facilitan amigos desde Cádiz, lo que busco por Internet. Entrar en los foros para empaparme de las nuevas noticias de este mundillo, escuchar pasodobles y cuplés y las páginas del Diario de Cádiz y La voz digital. Así son todos mis días cuando termina el trabajo. Menos mal que tengo a mi lado a Alex, mi niño, y a Cristina, los dos de Cádiz también, que aunque dicen que soy muy jartible, también echan de menos todo eso.
En esta época, Navidad, es más duro todavía. Sin ir mas lejos, hace unos días, escuchando carnavales, me emocioné con un pasodoble de La República. Si antes, estando allí, te emocionaban las letras, al estar lejos es mucho peor. Te planteas el por qué estas aquí y no allí, el por qué tener que buscar trabajo fuera de tu casa, lejos de tu gente, para tener una vivienda y un sueldo dignos… y te consuelas pensando en ir de vacaciones, a casa de mamá, claro.
Así que disfrutad los que podáis de todas estas cosas, que siempre se valoran, pero aún más estando fuera. Cantad, reíd y disfrutad a nuestra salud, y guardadnos algo, que iremos por allí si Dios quiere…en Carnavales, por supuesto.
Y para terminar, de nuevo doy las gracias no a Teófila, claro está, sino a toda esta gente que hace estas páginas, porque gracias a ellos éstos gaditanos siguen siendo eso, gaditanos a más no poder, con Cádiz como patria y los carnavales como himno. Gracias por acercarnos Cádiz un poco más cada día.
A Serafín, en especial, y a todos, muchas gracias.

 

Alex:

Desde bien temprano ya empieza el carnaval sonando desde el móvil, ahí tengo al Selu y sus Lacios despertándome con un cuplecito. Y al igual que todos los gaditanos que hay por aquí, cada uno para su curro, el que no esta en Leroy Merlin como yo, esta en el PortAventura, o en cualquier hotel, bareto de guiris o algún Mercadona perdido por algún pueblecillo catalán. Cada uno con nuestra vida, pero todos con lo mismo en común, cuando llega algún sabadito de fiesta, ya sea verano, otoño o invierno; nos congregamos en algún bareto o en la playa, y al ....... to los catalanes. Siempre esta el/la que salta con la rumba de Martínez Ares, el mandichoquelamarillo de Manolito Santander, y de ahí a lo que surja, que suele ser más carnavales, mas gente congrega y los 3 ó 4 que empezamos jodios al recordar que Caí esta allí, y nosotros aquí a 1200 km.
Todavía primavera se pasa tranquila, currando, escuchando catalanes y viendo caras largas al hablar castellano y que te respondan con la cara de 3 c...... Pero llega veranito y ves estas playas llena guiris, vacías de arena y aún menos olas, coño aquí no tienen ni sombrillas de CocaCola, ni mesas, ni pescao frito ni bingos con cartones de papel. Y mientras, escuchas a tu madre por teléfono decir “niño, que me voy pa la playita de las mujeres”, y al colega que se ha ido al tracaplaya, y yo pensando, nada bien por cierto, en la Teo. Pero ya en otoño e invierno empieza lo chungo. La familia ahí, donde siempre ha estado, y nosotros aquí, donde no pintamos ná, pero al menos estamos currando que ya es mucho según la Teo. Empezando a pensar si te darán vacaciones pa carnavales o te los tendrás que comer a base de eMule.
Aunque os parezca raro, aquí a 1200 km tenemos medio Cädi en casa, de vé en cuando nos preparamos nuestros pucheros, bueno, miento, lo prepara la Patri, al igual que el cazón en adobo (si lo que venden aquí se puede considerar cazón). Aquí también aprendemos cosillas, como por ejemplo, que hay un pescao igual que la acedía, pero que no es acedía, no sabe a acedía ni se llama igual, pero tiene la misma forma y mentimos al paladar haciéndole creer que es de Cádiz. Aparte tenemos el contrabando de harina de garbanzo y camarones congelaos que me manda mi suegra, chicharrones en cantidades industriales y papas FranJosé metías en la maleta apretujaos pa montarla en el avión y traernos un cacho de Cádiz en cada viaje. Y pa contrabando to lo que tenemos pa aliñar el tabaco, que aquí parece que fumas geranios en vez de maria.
Yo nunca he sido mucho de carnaval, mas que na porque lo aborrecío por culpa de escucharlo to el día en casa gracias a mi hermano y luego mas tarde por la parienta, que es igual de jartible. Pero este año, que va ser el primero que no voy a estar por allí, me pego to el día escuchando chirigotas y tarareando cuplés, viendo la pagina de mi padre (o sea esta misma), medio por gusto medio obligado para ver si la liao con algún enlace. Este año llevo desde julio dando el coñaso al jefe pa que me ponga las vacaciones en Febrero.

Y aquí lo dejamos, escuchando Juan Carlos Aragón, con un póster de la Caleta mirándome desde la pared de enfrente, y viendo el Canalsur desde un programa chungo bajao de Internet.


Patricia Rojas & Alejandro Gámez